EntreTierras celebró su primera ruta de arte rupestre

El pasado sábado 24 de noviembre, teníamos una cita con la prehistoria en Moratalla, en las tierras altas del Noroeste murciano. El cielo despejado y luminoso invitaba al descubrimiento y al disfrute de aquel entorno aún tan natural, así que pronto dejamos el caserío de Calar de la Santa, nuestro punto de encuentro, para tomar la pista que nos acercaría a los abrigos rupestres. Paso a paso, nos fuimos integrando en un paisaje dominado por la roca caliza de antiguos fondos marinos – así lo atestiguan los fósiles de conchas que íbamos observando – y por un extenso sabinar, con ejemplares probablemente centenarios.

Realizamos un par de paradas para comentar la presencia y la morfología del estrecho y encajado barranco por donde discurre el arroyo Sabuco, cuyas vertientes abruptas han podido propiciar la caza en tiempos prehistóricos. De hecho, la existencia de pinturas rupestres en este paraje está, con toda probabilidad, estrechamente relacionada con las características del barranco.

Llegados al yacimiento de Fuente del Sabuco, en la parte final del arroyo, dedicamos toda nuestra atención a las más de cien figuras, humanas y de animales, representadas en este conjunto. La complejidad y la variedad de las escenas y figuras nos brindó la posibilidad de comentar distintos aspectos del arte rupestre levantino, desde los materiales y técnicas hasta el tratamiento de la figura humana, que a menudo combina rasgos naturalistas con una marcada estilización. Y también los temas de la caza y de la guerra, ambos presentes en este abrigo.

A continuación, nos dirigimos al conjunto de Cañaica del Calar, donde empezamos por visitar el abrigo II, cuyas más de 50 representaciones, dominadas por figuras de ciervos y cabras de estilo levantino, nos han llevado a comentar el tratamiento de la figura animal y de las distintas especies representadas, que desvela el profundo conocimiento de la anatomía y del comportamiento de la fauna salvaje que tenían nuestros antepasados prehistóricos. Tema que nos llevó a debatir también sus modos de vida y su relación con el entorno, y las distintas teorías y modelos que buscan explicar e interpretar las expresiones rupestres, en cuanto fenómeno humano universal.

Nos quedaba aún la visita del abrigo III, a corta distancia del anterior, pero totalmente distinto en términos de estilo y técnica – aquí domina el arte esquemático, lo que nos permite comparar ambos lenguajes pictóricos (levantino y esquemático) y buscar la explicación de las diferencias en uno de los momentos de cambio más importantes de toda la evolución humana: la transición de una economía depredadora, practicada por los grupos de cazadores-recolectores nómadas del Epipaleolítico/Mesolítico, hacia la economía de producción de las comunidades de agricultores y ganaderos del Neolítico y Calcolítico.

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